10 de julio de 2024
De Paul, el que bajó del póster a Messi para transformarlo en estatua
Argentina no sólo elevó su flojo nivel con Ecuador. Fue el mejor partido en la Copa
El trabajo de Scaloni es encontrar la forma de hacer convivir a los mejores. Ya demostró que se ganó el manejo del grupo desde un perfil que nació jugadorista, pero nunca le ha temblado el discurso cuando debió sacar a algún pesado. Se percibió nÃtidamente en el momento de zozobra en el Mundial, cuando perdieron la titularidad jugadores del DT como Paredes y Julián Alvarez. Dejó el corazón en la mesita de luz. Tocó el medio con los ingresos de Enzo Fernández y Mac Allister, dos volantes que no eran fijas en la lista cuando habÃa arrancado el año. Vio que Julián estaba por encima de Lautaro, el goleador del ciclo que estaba averiado: lo puso también.
Su perfil táctico no se ata a los rebusques tácticos ni a decisiones fundamentalistas. Puede repetir que es un juego, que al otro dÃa de una derrota sale el sol, pero cuando el rival se viene puede poner lÃnea de 5, achicar espacios y salir de contra. Es astuto para elegir jugadores. Como es certero para hacer ajustes puntuales. Contra Canadá, puso a Enzo de 5 para que Alexis no perdiera juego ni marca por la banda izquierda, más De Paul como siempre por el otro costado. Después, Di MarÃa retrocedió por derecha con Davies, y Julián lo hizo como si fuera extremo izquierdo. De ese modo, inteligentemente buscó que Messi quede de 9, que no se desgaste en la vuelta a los 37 años y con temperaturas tan altas. Detalles que son clave, aunque allà su jugada de más alto nivel fue en la final contra Francia. Corrió de derecha a izquierda a Di MarÃa y ahà empezó a ser campeón mundial.
A la Selección ahora le queda un paso. Su propio upgrade en Estados Unidos. En la previa, el partido más complejo de todos. No sólo por tratarse de la final. Es un lugar común que carece de rigor cuando se repite que para ser campeón del mundo, o de América, hay que ganarles a todos. En realidad hay que derrotar a los que aparecen en la llave. Argentina caminó por la ruta menos difÃcil. Del otro lado se raspan Brasil, Uruguay y Colombia. Rivales de mayor jerarquÃa y que se exigen entre ellos para llegar al domingo.
Los brasileños ya miran por televisión porque su juego no fue al nivel del escudo. Juntaron delanteros top como Vinicius, Rodrygo y Endrick, pero le faltó imaginación para tener calidad de ataque, el medio falló y hasta los laterales fallaron. Sin Neymar, la peor versión de Brasil de los últimos tiempos. Quedará Colombia, hasta ahora un equipo súper confiable, con resultados positivos y James en un altÃsimo nivel. O Uruguay, hasta hoy el gran enemigo por historia de la camiseta, la impronta de Bielsa y la calidad de sus futbolistas. Es un equipo que une las ideas del entrenador con el temple uruguayo. Aunque si Argentina está en su mejor versión es más equipo que todos, con un menú superior de jugadores. Y con otra ventaja: es una generación que sabe jugar las finales. Asà ya se ha ganado la eternidad.
