30 de enero de 2023
Cerela, el centro que creó el yogur con probióticos que refuerza el sistema inmune
María Pía Taranto y� Jean Guy LeBlanc -investigadora y director del� Centro de Referencia para Lactobacilos, respectivamente- revelan las caracteristicas del� primer yogur en llegar al mercado con una cepa probiótica que produce beneficios para el sistema inmune.
"Todas las lÃneas de investigación que realizamos son importantes porque aportan al conocimiento y, a corto o largo plazo, esperamos que sirvan para resolver problemas en la sociedad", dijo a Télam el doctor en BioquÃmica, Jean Guy LeBlanc, director del Cerela.
El investigador principal del Conicet, oriundo de Canadá, integra el Centro desde hace más de 20 años y echó raÃces en Tucumán, a donde viajó para realizar una pasantÃa y terminó formando su familia y naturalizándose argentino.
"En Canadá, cuando buscaba artÃculos cientÃficos para mis estudios de posgrado encontraba muchos que provenÃan de Cerela", recordó al resaltar que en el mundo de los probióticos, la institución -compuesta por más de cien profesionales cientÃficos y personal de apoyo- "es un referente nacional y mundial" y tiene entre sus objetivos la transferencia del conocimiento alcanzado al sector socioproductivo.
El Centro de Referencia para Lactobacilosfue fundado hace 46 años a través de un convenio del que participaron el Conicet, la Fundación Miguel Lillo y la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Fecic)
"Forma parte del ADN del Centro que muchas de las lÃneas de investigación finalmente puedan transformarse en productos que cuenten con sólidas bases cientÃficas y acerquen soluciones a problemáticas concretas", explicó a Télam la doctora en BioquÃmica, investigadora principal del Conicet en Cerela, MarÃa PÃa Taranto, nacida en Tucumán, quien comenzó a trabajar en el Centro en 1995.
"No vendimos la cepa, otorgamos una licencia para comercializarla, pero la tecnologÃa sigue perteneciendo al Conicet y a sus investigadores, algo muy importante que nos permite seguir utilizándola en programas sociales", aclaró LeBlanc.
La bacteria láctica presentada es la misma cepa que hace más de diez años, desde el Cerela, aplican dentro de los programas sociales "Yogurito escolar", "BioSec", "Chocolet" y "Bioqueso", donde brindan, a través del Gobierno de la provincia de Tucumán, tres veces por semana, un yogur con los mismos beneficios que el comercial, pero de modo gratuito a 330 mil chicos que asisten a escuelas públicas y que, en algunos casos, se encuentran "en condiciones de vulnerabilidad y pobreza graves", explicó el cientÃfico."Esperamos seguir reproduciendo pronto esto en otras provincias", agregó.
Los principales problemas sociales que motivaron la investigación de esas bacterias lácticas fueron los casos de malnutrición infantil en un entorno que presentaba, además, cuadros de diarreas, parasitosis y problemas respiratorios recurrentes.
Las bacterias lácticas no solo están en la leche, forman parte de la microbiota intestinal, se encuentran en plantas, frutas; y se llaman asà porque producen ácido láctico a partir de la fermentación de un carbohidrato, explicó Taranto. En tanto, los probióticos "son microorganismos que tienen un efecto benéfico al ser incorporados al organismo", definió la experta.
La licencia de esta bacteria láctica, aislada de leche de cabra en Tucumán, también "se exporta" -anunció LeBlanc- en el marco de un convenio entre el Conicet con una de las empresas productoras de probióticos más importantes en el mundo, Sacco, que permite su comercialización para ser incluida en diferentes alimentos y biofármacos.
El equipo interdisciplinario de Cerela, compuesto por investigadores/as, personal de apoyo y becarios/as, especializados en distintas carreras cientÃficas, desarrolla sus trabajos en diversos ejes, explicaron.
En salud humana destacaron el estudio de probióticos y alimentos "funcionales" como complementos de tratamientos de diferentes patologÃas como cáncer, Parkinson o Alzheimer, problemas gastrointestinales, respiratorios y metabólicos, entre otros. Respecto a la "alimentación funcional", Taranto señaló que "es lo ideal" porque es nutritiva y con efectos sobre el bienestar general del organismo.
Además, desarrollan cultivos de bacterias lácticas destinados a fermentar diferentes alimentos como yogures, quesos, vegetales, embutidos y bebidas; y estudian bacterias lácticas destinadas a mejorar las condiciones sanitarias y productivas en la industria ganadera y también evalúan cepas que puedan ser utilizadas para mascotas.
En ese aspecto, realizan un trabajo multidisciplinario bajo lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, con el enfoque de "Una Salud", que promueve el concepto de que la salud humana está estrechamente relacionada con la salubridad de los alimentos, los animales y el medio ambiente.
En la misma lÃnea, el uso de las bacterias lácticas benéficas les permite a los productores "reducir el uso de antibióticos en la cadena de producción", algo que "favorece a proteger el medioambiente y disminuir un problema cada vez más importante como es la resistencia a antibióticos", dijo LeBlanc.
Los profesionales contaron que tienen todo el equipamiento necesario para realizar sus estudios y desarrollos tecnológicos en el Centro, y destacaron el laboratorio de alimentos y una planta de producción a escala piloto de Cerela.
"Nuestro paÃs tiene un sistema cientÃfico público fortalecido con una polÃtica de Ciencia y Técnica que subsiste en el tiempo y que no existe en muchas partes del mundo", valoró el director.
"En Cerela y Conicet hay una enorme capacidad cientÃfico tecnológica en función de la sociedad, algo que la pandemia visibilizó", reforzó Taranto, y concluyó: "mientras el Estado siga considerando a los cientÃficos e instituciones cientÃficas como parte imprescindible para construir la soberanÃa tecnológica, el futuro lo percibo alentador".



