3 de agosto de 2023
Estudian qué roedores son reservorios de Hantavirus en el Parque Nacional de Iguazú
Con el objetivo de desarrollar un protocolo de prevención del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), enfermedad transmitida por el ratón colilargo, investigadores del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet) -que depende de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis-Malbrán)- realizan un trabajo que combina terreno y laboratorio en el Parque Nacional Iguazú para� identificar qué roedores ofician de reservorios y sus variantes, en qué áreas se encuentran y cómo se mueven en la vegetación.
Eliana Burgos, oriunda de Entre RÃos, doctora en Ciencias Biológicas (egresada de la Universidad de Buenos Aires) y actualmente becaria del Conicet lidera este trabajo que se desarrolla en el marco del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet) que funciona en Iguazú y depende de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) - Dr. Carlos G. Malbrán. Su estudio se desarrolla bajo la dirección de la doctora Isabel Gómez Villafañe (IEGEBA-UBA) y el doctor Daniel Salomón (INMeT-ANLIS).
El sÃndrome pulmonar por hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, causada por los virus conocidos como hantavirus. El reservorio de esta patologÃa son los ratones silvestres que eliminan el virus en la saliva, las heces y la orina. De manera que las personas pueden contagiarse tras la inhalación de partÃculas contaminadas por el virus.
Su sintomatologÃa suele confundirse con otras enfermedades más comunes ya que presenta cuadros febriles inespecÃficos, dolores de cabeza y de cuerpo, entre otros.
“Todo la información sobre la ecologÃa de estos roedores y de estos virus nos permite identificar zonas de potencial riesgo de emergencia del SÃndrome Pulmonar por Hantavirus dentro del Parque Nacional Iguazú para desarrollar y aplicar medidas de vigilancia monitoreo y prevención para la población trabajadora y la población turÃstica porque es un lugar que recibe un flujo turÃstico enorme a lo largo del añoâ€, explicó Burgos en diálogo con Télam-Confiar.
“Arranqué a trabajar en esta lÃnea dentro del Inmet en 2017 con el proyecto de doctorado en donde estudiamos la eco-parasitologÃa del SPH en distintas áreas del norte de Misiones; estuvimos en áreas rurales, urbanas y en áreas naturales protegidas. Lo que hicimos fue analizar la presencia de hantavirus en las poblaciones de ratones y tratar de identificar qué factores favorecen a que haya mayor número de roedores con el virus, es decir, la prevalencia. Y por lo tanto poder identificar algunos patrones temporales y espaciales que nos permitan diseñar programas de prevención ante una posible emergencia del sÃndrome pulmonar", explicó.
Y continuó: "A partir de eso, y de posteriores trabajos del grupo, identificamos que habÃa dos especies de roedores que transmiten hantavirus; uno de ellos es el que se conoce comúnmente como ratón colilargo y que transmite una de las variantes que causa esta enfermedad en el humanoâ€.
"En esa lÃnea -expuso- decidimos enfocarnos exclusivamente en qué áreas del Parque Nacional Iguazú utilizan más estos roedores, en qué momentos del año son más abundantes, cómo se relacionan estas caracterÃsticas con la presencia de hantavirus en sus poblaciones y a su vez estamos iniciando un estudio comportamental de los roedores en el que estudiamos cómo, cuánto y por dónde se muevenâ€.
La investigación se extiende por dos años y hasta el momento el relevamiento arrojó datos claves sobre el movimiento y reproducción de los ratones colilargos.
“Vemos que las épocas cálidas favorecen a estas especies, es decir, que en estas épocas hay un mayor número de ratones. Lo que comenzamos a estudiar con este proyecto que está en curso es el movimiento de los roedores. Para eso usamos la técnica de hilo rastreo que nos permite identificar por dónde se mueven, si se mueven más por el suelo, si utilizan estratos de altura media de la vegetación que pueden ser hasta 1,60 metros; lo que en Misiones son helechos, árboles caÃdos, enredaderas, cañas o si prefieren utilizar árboles, es decir, trepadores. Además, utilizamos otra técnica, que se llama telemetrÃa, se le ponen unos transmisores a los roedores y se los sigue cada determinadas horasâ€, subrayó.
En cuanto a los horarios y lugares de mayor permanencia de estos roedores en el Parque Nacional, sostuvo “podemos identificar en qué momentos del dÃa están más activos y cuál es el área de acción de cada uno de los individuos y el área de acción promedio de las especies, que nos permite ver cuánto terreno necesitan estos roedores para garantizar sus funciones vitales básicasâ€.
“Estos roedores se adaptan bastante a algunos cambios en su hábitat natural y a la presencia del humano. Particularmente en el Parque, al ser un área natural protegida y al no estar tan modificada, los roedores están en casi todos lados. Sin embargo, no es lo mismo que existan algunos pocos individuos dando vueltas que 40, y en términos generales, la mayor abundancia de estos ratoncitos está en zonas un poco más alejadas de los núcleos turÃsticos de esta área protegidaâ€, indicó.
“Los ratones son organismos que se reproducen muy fácilmente, se reproducen durante todo el año, se ven muy favorecidos cuando aumenta la productividad primaria del ambiente, es decir, cuando hay mayor disponibilidad de alimentos, y en esos momentos sus poblaciones aumentan â€, agregó.
Y aclaró: “Que una especie de roedor transmita hantavirus no significa que todos los ratoncitos tengan el virus. Pero como el hantavirus no tiene un tratamiento especÃfico no se han podido desarrollar hasta el momento vacunas preventivas eficaces para las variantes de hantavirus que existen en Argentina, entonces la mejor herramienta es la prevención. Por eso es importante identificar todos estos factores determinantes y las zonas de riesgo, para hacer estas medidas de prevención para evitar que las personas se expongan y contagien y poner en la alerta al sistema de salud públicaâ€.




