1 de febrero de 2024
Batistuta, el Rey del Gol, festeja sus 55 años
El centrodelantero obtuvo una marca difícil de equiparar. Solamente un extraordinario Lionel Messi (106 goles en 180 partidos) supera en la lista al ex atacante de Newells, que festejó 54 veces en 77 encuentros.
Gabriel Batistuta, segundo goleador histórico en el seleccionado argentino de fútbol y referencia ineludible en la Fiorentina de Italia de la década del 90, cumple este jueves 55 años y el recuerdo del futbolero medio sigue manteniendo al Batigol en la cima de un Olimpo imaginario.
Nació en la ciudad santafesina de Reconquista un primero de febrero de 1969. Hijo de Osmar, un empresario agropecuario de la zona, y Gloria. Se casó con Irina y tuvieron cuatro hijos.
El otrora centrodelantero albiceleste obtuvo una marca difÃcil de equiparar. Solamente un extraordinario Lionel Messi (106 goles en 180 partidos) supera en la lista al ex atacante de Newells, que festejó 54 veces en 77 encuentros.
Jorge Griffa, emblemático reclutador de jóvenes futbolistas que falleció recientemente, puso sus ojos en ese joven rubio con pinta de gordito y lo llevó a la entidad del Parque de la Independencia de Rosario.
Cuando ya habÃa cumplido los 19, en setiembre del 88, el sabio José Yudica, por aquel entonces DT principal de la Lepra, lo hizo debutar en un partido ante San MartÃn de Tucumán. Ingresó en el segundo tiempo en sustitución de Juan Sen.
Algunas buenas actuaciones con goles le permitieron llegar a River (1989), donde apenas tuvo rodaje (4 tantos en 24 partidos). El mercado de pases de aquellos tiempos permitió una rareza que hoy se transformarÃa en afrenta o sacrilegio. Desde la entidad de Núñez pasó a Boca (1991).
En aquel equipo dirigido por el uruguayo Oscar Tabárez, Batistuta se transformó en lo que más tarde representó; el Rey del gol.
El centrodelantero supo mostrar allà los argumentos que luego lo convirtieron en amenaza para los defensores adversarios: velocidad para atacar los espacios, potencia para sacar disparos desde distintos puntos del campo, buen cabezazo, ubicuidad en el área.
Batistuta encendió los festejos en una entidad xeneize necesitada de tÃtulos (no ganaba un campeonato oficial desde 1981 con Diego Maradona) y condujo al equipo de la Ribera al tÃtulo del Clausura 1991. Pero la felicidad no fue completa porque el conjunto de Tabárez no pudo con el Newells de Marcelo Bielsa que se impuso en los penales y se quedó con el campeonato anual.
Pero Batistuta no fue de la partida en esa final. Sus goles y su voracidad ofensiva despertaron el interés del DT Alfio Coco Basile, quien lo convocó para el seleccionado argentino.
Y en la Copa América Chile 91, el Batigol inició otro romance; esta vez con la camiseta celeste y blanca. Seis tantos a lo largo del certamen para transformarse en el artÃfice central de ese tÃtulo del otro lado de la Cordillera.
Esas actuaciones despertaron, lógicamente, la atención en un Viejo Continente sediento de anotadores del mercado argentino. Y la Fiorentina, que buscaba posicionarse en Europa, lo contrató por especial pedido de su presidente, Mario Cecchi Gori.
En la ciudad de Florencia, el goleador halló "su lugar en el mundo". A fuerza de festejos, el atacante se convirtió en Ãdolo indiscutido. Colaboró al retorno a la Serie A en la temporada 93-94 (26 tantos) y a los tÃtulos de la Copa y Supercopa de Italia (ambas en 1996). Acumuló un total de 207 goles en 332 partidos.
Paralelamente, la historia de Batistuta también encontró eco con la camiseta celeste y blanca. Dos goles en la final ante México (2-1) para conquistar la Copa América 93 en Ecuador (último tÃtulo oficial del seleccionado argentino), otros cuatro en el Mundial EE.UU. 94, cinco más en Francia 98 y un último en Corea Japón 2002, en el 1-0 a Nigeria, en Ibaraki. De este modo, el santafesino aglutina 10 conquistas en Copas del Mundo.
A principios del siglo XXI, el idilio Batistuta-Fiorentina fue perdiendo fluidez por la tensa relación entre el presidente del club y el goleador. Eso decidió que la Roma comprara su ficha en una suma cercana a los 50 millones de dólares.
En el equipo de la capital italiana, el centrodelantero se destacó y ayudó al Scudetto de la Serie A en 2001. Luego pasó al Inter (2003) y, con su carrera en declive, terminó en Al Arabi de Qatar (2003-2005), donde mantuvo un buen promedio (25 goles en 26 partidos), pero en un fútbol mucho menos competitivo.
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