15 de marzo de 2025
A tres décadas de la caída del helicóptero de Carlos Menem Jr: la búsqueda de la verdad en una tragedia que conmocionó al país
El 15 de marzo de 1995, cuando Carlos Sául Menem se encaminaba a la reelección como presidente de la Nación, murió su hijo varón. Para Zulema Yoma fue un atentado. La Justicia determinó que fue un accidente. Las idas y vueltas el expediente y el desconsuelo de una familia
Pese a poder alcanzar una altitud de casi tres mil metros, la nave sobrevolaba apenas a unos 15 metros de altura. Se llegó a especular con que venÃa improvisando un juego peligroso pasando por arriba y por debajo entre las torres del cableado eléctrico. Lo cierto es que en determinado momento el helicóptero se enredó, cayó de punta sobre un maizal y rebotó en dos oportunidades contra el suelo, pese a contar con un sistema de seguridad para cortar cables que no fue accionado.
Lo que siguió fue puro caos, confusión y especulaciones. Se dijo que en el helicóptero también viajaba una mujer rubia pero nunca se comprobó. A su mamá, Zulema Yoma, solo le importaba saber la verdad. Y de inmediato fue mencionando una tras otra variadas pero posibles causas relacionadas con su ex esposo, quien la habÃa expulsado junto a sus hijos siendo presidente de la Nación de la quinta de Olivos el 12 de junio de 1990.
Zulema reveló que Carlitos, cuando se desempeñaba acompañando a su padre como contratado “ad honorem†en la Casa Rosada, junto a Ramón Hernández, secretario privado del Presidente, le confió que en el cÃrculo Ãntimo del presidente observó y sucedÃan hechos tremendos. Y que no le gustaba para nada su entorno. No fue todo. Además, le confesó que advertÃa que lo estaban siguiendo y que esa situación lo tenÃa preocupado. Por eso ella de entrada sospechó que su hijo seguramente se enteró de algo que no debÃa saber y por eso se convirtió en blanco de un atentado que finalmente terminó ocurriendo de acuerdo con su teorÃa. “Lo mataron por ser el hijo de Menem, no hay dudasâ€, concluÃa la ex primera dama ante los medios.Para colmo, la Argentina venÃa de soportar dos atentados terroristas como los sucedidos en 1992 en la Embajada de Israel y en 1994 en la sede de la AMIA. Entonces Zulema habló sin vueltas de un tercer atentado. Por entonces también publicaciones periodÃsticas relacionaban a Menem con el negocio de la venta de armas y además se especuló con que podrÃa haber sido una venganza del grupo terrorista Hezbollah y hasta del narcotráfico internacional debido a que Victoria Eugenia Henao, la viuda de Pablo Escobar y sus dos hijos, se habÃan instalado en la Argentina después de no ser aceptados por otras naciones.Por su lado, Elena Fortabat, la ex mujer de Silvio Oltra siempre sostuvo que la causa de ambas muertes fue un accidente. Y finalmente pudo cobrar el seguro. Pero relató que tuvo miedo cuando comenzó a recibir amenazas de muerte al iniciar un juicio a la sucesión de Menem Junior. Contó que se asustó tanto que decidió levantar el pleito porque según afirmó la seguÃan y le repetÃan “vas a ser boletaâ€. Y además la llamaban y le contaban dónde estaba su hija, Carolina, por entonces de tan solo nueve años, luego consagrada modelo. Entonces debió cambiar varias veces el número de teléfono, hasta que tomó la decisión de renunciar al juicio, y a partir de allà no sufrió más intimidaciones.El tema fue que en la autopsia no surgieron rastros de disparos en el cráneo, a lo que Zulema respondió que como dudaba de todo, también lo hacÃa con relación a si ese cráneo que los forenses terminaron analizando era el de Carlitos. La causa pasó por las manos de tres magistrados: Eduardo Alomar, José MarÃa Acosta y Carlos Villafuerte Ruzo. Este último la conducirÃa hasta el final, más allá de una intervención de la Corte que rechazó reabrirla. Para la justicia siempre fue accidente; sin embargo, Zulema Yoma no se daba por vencida y presentaba batalla en lo legal.
Asà alcanzaba un cambio de carátula que la alentaba a seguir luchando por la verdad: “Investigación por la caÃda del helicópteroâ€. Y reclamó con más fuerza cuando en 1997 un peritaje de GendarmerÃa determinó que el helicóptero presentaba dieciocho perforaciones, deformaciones e irregularidades atribuibles a impactos de proyectiles de arma de fuego. Y que además habrÃan ocurrido durante el vuelo. Pero dichas investigaciones fueron desvirtuadas por la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil y un experto de la fábrica Bell, quienes aseguraron que no se hallaron perforaciones “por disparosâ€.Para el abogado de Zulema, Juan Labaké no hubo dudas de que se trató de un acto de terrorismo puro y la causa debió calificarse como “doble homicidio agravadoâ€. Basado en ese convencimiento continuó la pelea judicial. Zulema siempre hizo hincapié además, en que trece de los testigos que hablaron en el juicio murieron, algunos en situaciones no muy claras, dejando entrever que le parecÃa anormal que se sucedieran más y más fallecidos.
El expediente se cerró en 1998 como accidente. Pero Zulema nunca bajó los brazos. Se acercó a ella Cristina Kirchner para apoyarla y realizar una presentación ante la Corte Internacional de Derechos Humanos, que habilitó la presentación de más peritajes y la reapertura de la causa en 2010. A eso se sumó en 2014 una presentación que hizo el ex presidente Carlos Menem, quien modificó su postura y coincidió con Zulema Yoma en que se pudo tratar de un atentado que contó con la participación de Hezbollah, pero sin aportar mayores precisiones que sus palabras. Ya en 2016 solicitó ampliar dichas declaraciones en el mismo sentido basado en que el FBI, la CIA y el Mossad manejaban esa hipótesis y generó que el juez Villafuerte Ruzo llamara a declarar a todos los presidentes que lo sucedieron sin lograr ningún resultado que aportara novedades al expediente.Ya en 2017 Zulema denunció que el cadáver de su hijo habrÃa sido sacado de su lugar de sepultura en el cementerio Islámico de La Tablada. Y entonces el magistrado se vio obligado a realizar la exhumación. Los exámenes de rigor estuvieron a cargo del Equipo Argentino de AntropologÃa Forense que determinó que los restos pertenecÃan Junior, alejando sospechas de que habÃa sido profanada su tumba.
