18 de diciembre de 2025
Con un nuevo método logran predecir el riesgo de complicaciones respiratorias en bebés prematuros
Investigadores de la Argentina, el Reino Unido y EE.UU. desarrollaron una técnica que mejora la detección precoz de problemas pulmonares graves. Contaron a Infobae cómo los resultados podrían permitir el acceso más rápido a tratamientos personalizados
“Los resultados de nuestra investigación pueden abrir un camino para que se detecte cuáles son los bebés que corren más riesgos de tener esa enfermedadâ€, sostuvo.
Los investigadores que hicieron el hallazgo trabajan en la Fundación INFANT, el Conicet, la Universidad Nacional de San MartÃn (UNSAM) en la Argentina, el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos y el Imperial College de Londres, en el Reino Unido.
El principal desafÃo aparece en las salas de neonatologÃa. Los bebés que nacen antes de las 28 semanas, o pesan menos de 1.000 gramos, pueden tener grandes dificultades para respirar y desarrollar sus pulmones. Hasta ahora, la definición de enfermedad pulmonar crónica se basaba en si el bebé seguÃa con oxÃgeno cuando llegaba a cumplir 36 semanas desde el momento de la concepción. Pero este método dejaba fuera a quienes fallecÃan antes o tenÃan problemas respiratorios antes de esa edad. “La mayorÃa de las definiciones y herramientas pronósticas aún dependen de datos recogidos en momentos fijos, lo que limita su capacidad para captar la complejidad y las trayectorias de la enfermedadâ€, afirmó en diálogo con Infobae el doctor Mauricio Caballero, director del Centro Infant de Medicina Traslacional (CIMET) de la Escuela de Bio y NanotecnologÃas (EByN) de la UNSAM y primer autor del trabajo. El objetivo principal fue seguir la evolución dÃa por dÃa del oxÃgeno que requirió cada prematuro y clasificar los distintos grados de riesgo. AsÃ, lograron un enfoque personalizado y mucho más temprano para actuar.La investigación analizó datos de casi 400 bebés argentinos y más de 800 estadounidenses, todos de menos de 1.250 gramos. Cada dÃa, el equipo anotó cuánta ayuda de oxÃgeno necesitaba cada bebé. Luego, al usar modelos matemáticos, encontraron cuatro grupos claros: uno con necesidad baja y constante; uno con mucho oxÃgeno al comienzo que luego mejoró; otro que empezó bien y empeoró al poco tiempo; y un último grupo que siempre necesitó altos niveles de oxÃgeno.El grupo que necesitó poco oxÃgeno casi no tuvo muertes ni complicaciones graves. En cambio, en los otros tres grupos, especialmente en los de evolución tardÃa o necesidad alta permanente, hubo más episodios de fallecimientos y problemas graves como hemorragia cerebral o infecciones. Esta clasificación funcionó igual tanto en hospitales argentinos como estadounidenses. Es decir, se demostró que no depende del lugar, sino de cómo evoluciona cada bebé.El estudio desarrolló modelos predictivos que permiten, con información sencilla como el peso y el sexo, anticipar con más del 80% de precisión a qué grupo pertenecerá cada bebé. AsÃ, los profesionales de la salud pueden contar con una herramienta útil para prevenir y tratar a tiempo.Tras los resultados, los investigadores recomendaron que las unidades neonatales usen el registro diario del oxÃgeno como una herramienta de diagnóstico y seguimiento.
Advirtieron que todavÃa falta probar el sistema que desarrollaron en otros hospitales y con grupos de bebés más diversos, y analizar los efectos a largo plazo.
AsÃ, la investigación cientÃfica dio un paso adelante para ayudar a los bebés más frágiles desde su primer dÃa de vida.
Tras los resultados, los investigadores recomendaron que las unidades neonatales usen el registro diario del oxÃgeno como una herramienta de diagnóstico y seguimiento.
Advirtieron que todavÃa falta probar el sistema que desarrollaron en otros hospitales y con grupos de bebés más diversos, y analizar los efectos a largo plazo.
AsÃ, la investigación cientÃfica dio un paso adelante para ayudar a los bebés más frágiles desde su primer dÃa de vida.
